¨DESDE UNA OPTICA PERSONAL¨

Desde una óptica personal

Por Jessica Blanco C.¨

@jessicablancoO

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Puedo hablar de arte. Puedo hablar de belleza. Puedo hablar de moda. Puedo hablar de muchas cosas que me gustan siempre y cuando la esencia que origine las creaciones sean reales, puras y sin pretensiones. No es que sea experta –nadie lo es- para comprender las razones del nacimiento de cierta obra o sus intenciones en este plano, sin embargo, me gusta imaginarlas y desenredar sus razones para después contemplarlas bajo una reflexión quimérica e íntima. Todo lo que simbolice o intente ser inspiración y acaricie las endebles raíces estéticas, estaré dispuesta a debatirlo para descubrir la verdad detrás de la imagen.

Los lugares, los rostros, los cuerpos, la vida misma. Todo exclama arte. La textura de una tela, su movimiento, sus líneas, los espacios abiertos entre sus bordados, los sentimientos detrás de sus costuras. La moda es arte. ¿Cómo podría no serlo? Esa fusión entre lo arquitectónico y lo funcional, lo artesanal y lo práctico. El encuentro de técnicas diversas para generar un trabajo exquisito basado en el talento e historia de una sociedad determinada que enfrenta cambios constantes para sobrevivir. La moda es un pensamiento detallado que complementa a la figura. Su existencia depende en ser el vehículo de máxima expresión humana capaz de relatar anécdotas a través de los años.

Aún así, por mucho tiempo, la moda no ha sido considerada como un arte único a pesar de ser parte esencial de una cultura y sus tradiciones. Dicho fruto de visionarios ha sido catalogado como un producto de consumo masivo, vacío y plenamente capitalista. Un objeto cuya existencia nutre y transforma el orgullo y altivez femenino. Un grupo de simples costureros queriendo llamar la atención de un círculo meramente elitista.

Descartar a la moda del arte sería desconocer a grandes genios como Chanel, Dior o Alexander McQueen resultando en una catástrofe proporcional como erradicar a Miguel Ángel, Rafael o Da Vinci de la pintura.

El hecho que carga la prueba indiscutible está en la emoción transferida de la pieza a la audiencia. ¿Cuántas veces no nos hemos emocionado al cubrir nuestra piel con un vestido? ¿Cuántas veces no hemos emulado antiguos recuerdos a partir de un diseño?

Transmitir, ese es el objetivo principal del arte.

Hablaré de el arte en la moda y discutiremos la moda en el arte. Después de todo, cómo todo elemento necesitado de un equilibrio forzoso, no se puede filosofar de tales categorías sin saberse la misma naturaleza.

 

 

 

 

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